|
El
profesor Norberto Galasso, ignorado por la "academia" recibió de la Legislatura Porteña la distinción de
"Personalidad destacada de la Cultura" de la Ciudad de
Buenos Aires en el 2005. |
Norberto
Galasso
Otra
historia argentina es posible
Buenos
Ayres Digital conversó con el historiador y ensayista Norberto Galasso a
pocas semanas de reiniciar el nuevo curso "La otra historia
Argentina" en el Teatro Ateneo
Un hombre que a fuerza de interés e investigación le ganó un espacio a la
corporación académica.
[BAD-15/03/06]
La primera vez que conocía a Norberto Galasso no sabía quién era.
Fue, si mal no recuerdo, en un centro cultural donde, en una vieja casona de
barrio, desarrollaba sus actividades bajo el curioso nombre de "los
Vecinos Memoriosos de Caballito". Me acerqué a partir de un e-mail
que había recibido días antes en el que se anunciaban clases de historia
argentina, una asignatura que sentía todavía tenía pendiente.
En
la humilde sala las sillas estaban prolijamente alineadas. A poco de
transcurrir el tiempo el lugar se fue colmando y tras una breve
presentación se puso al frente un hombre mayor, de aspecto juvenil, mas
bien bajo, de pelo y bigote blanco, mirada modesta y un hablar suave y
pausado.
Despacio,
en forma reflexiva, comenzó a desgranar una porción de nuestra historia.
La argentina, por supuesto, y lentamente, con el transcurso del tiempo fue
construyendo entre todos un nosotros que se sumió en un silencio tal que
pareció que hasta el mismo tiempo se había detenido.
Galasso,
dejando volar la imaginación, parece una especie de Hércules Poirot
o tal vez un Sherlock Holmes cuando en el último capítulo de sus
novelas van desgranando uno a uno los hechos que los llevaron a las únicas
conclusiones a las que piensan que se podían arribar. La asociación no es
casual. Galasso no es un narrador de historias. Ni siquiera es,
académicamente hablando, un historiador. Él es un contador público
nacional que investiga la historia con la pasión de un auditor que busca
que cierre hasta el último centavo. No quiere repetir lo que pudo haber
contado alguien sino que va articulando un devenir histórico a partir de
los miles de documentos y testimonios leídos y escuchados.
Norberto,
¿cómo surgió esto de enseñarle historia a los vecinos?
Se
puede decir que esto empezó en 1997 cuando se formó una especie de club
aprovechando las concesiones que, en esa época, se otorgaban debajo de la
autopista. Uno de los muchachos de la comisión directiva me conocía hace
tiempo y se le ocurrió -nosotros ya habíamos estado hablando de los
personajes silenciados de la historia argentina- hacer sobre el tema una
serie de charlas. Fue así que comencé con una respuesta muy interesante.
Por
otra parte, en la calle Nicasio Oroño, pasando la cancha de Ferrocarril
Oeste, también me propusieron una iniciativa similar pero ahí más que los
personajes silenciados a la gente le interesaba que se hablara de la
historia argentina. De esta forma, comencé dos cursos uno los viernes y
otro los sábados cada uno con 40 personas.
|
Profesor
Norberto Galasso: "A Mujica "lo recuerdo como unl
hombre sumamente católico pero con una gran solidaridad con los
problemas de la gente... y Benítez era un hombre
auténticamente de fe... de fe y de duda." |
Padres
Mujica y Benítez
Hombres
de fe
El
historiador consideró que no existen contradicciones entre una
ideología popular y la fe
Aseguró que existen sectores de la Iglesia que apoyan ideas
nacionales y populares.
"Yo
soy ateo" confesó el historiador Galasso pero destacó que está
convencido de que existen sectores de la Iglesia que apoyan ideas
nacionales y populares "no hay contradicción entre la fe y una
ideología popular" subrayó.
Galasso
contó a este medio que guarda el mejor de los recuerdos del padre Carlos
Mujica y de Hernán Benítez. A Mujica "lo recuerdo
como un hombre sumamente católico pero
con una gran solidaridad con los problemas de la gente... y Benítez
era un hombre auténticamente de fe... de fe y
de duda."
Galasso
destacó que jamás olvidará un diálogo que tuvo con Benítez, padre
confesor de Evita. Un día que lo fue a visitar, Benítez le
preguntó: "¿usted cree?" y él le respondió "no
padre, fui a la Iglesia, tomé la comunión a los 15 años y después
dejé de creer". Inmediatamente le dijo "usted cree que no
cree y yo creo que creo y ninguno de los dos sabemos para que estamos
en este cochino mundo. Ni usted, ni yo sabemos para que estamos, para
que nacimos y para que nos vamos a morir porque yo me niego a aceptar
que la vida es apenas un haz de luz entre dos noches eternas. Más
allá de estas diferencias que tenemos, los dos estamos convencidos de
que tiene que haber menos dolor en la Tierra y que tiene que haber
más alegría, por eso usted me viene a ver".
Galasso
recuerda que desde ese día fue a visitarlo todos los sábados.
Además, contó a Buenos Ayres Digital otra de las tantas
anécdotas de Benítez: en 1973 el rector de la Facultad de Filosofía
y Letras, que era un marxista convicto y confeso, le dijo: "padre
Benítez los chicos están proponiendo que el 26 de julio, que es el
aniversario de la muerte de Evita usted haga una misa" y Benítez
no tardó en contestarle: "pero escuchame, con todos los líos
que hay porque no se deja de supercherías y de magias".
|
Sin
embargo, al poco tiempo resultó que este muchacho amigo que estaba en la
comisión directiva del club fue desplazado y sus compañeros que quedaron
ahí -esto se hacía totalmente gratuito- me plantearon que diera una o dos
clases más y la cortara. Algo similar pasó al mismo tiempo, en la calle
Nicasio Oroño. En ese tiempo, por una cuestión de amistad, ya colaboraban
con nosotros Guido Chávez, Carlos Berman, mi amigo Alzugaray -que
falleció- y dos o tres personas más.
Cuando
le dijimos a la gente que la cosa se había cortado y que no se podía
seguir haciendo, de ellos mismos surgió la idea de alquilar un lugar y
poder seguir charlando de historia poniendo cada uno 10 ó 15 pesos con lo
que se llegaría a sumar unos 600 pesos por mes.
El
compañero Alzugaray se puso a buscar locales partiendo de esa cuota y de la
idea que se iba a cobrar también un mínimo cada vez que se diera una
charla para cubrir los gastos. Eso nos llevó a hacer un contrato de
locación en Av. La Plata y Cobo [Av. La Plata 2193], un lugar que hace tiempo
estaba abandonado. A media cuadra de ahí estaba la plazoleta Discépolo y
como yo había escrito un libro sobre él en 1966, cuando hubo que darle una
denominación se acordó llamarlo Centro Cultural Enrique Santos Discépolo.
Cuando
al principio la plata alcanzaba solo para el alquiler, comprar 50 sillas y
el escritorio nosotros ya empezamos a realizar algunas actividades que suponíamos
podían tener algún efecto en la sociedad.
Norberto
Galasso ha escrito más de cincuenta libros de historia. Recuerda que
publicó su primera obra, sobre Mariano Moreno, en 1963 y poco después uno
sobre Discépolo porque –según cuenta- su familia, sus tíos eran hombres
del tango, uno de ellos es autor de la milonga "Silueta
porteña". Su padre era un gran admirador de Discépolo y así se le
ocurrió comenzar a investigarlo. Su intención no era solo leer o
interpretar las letras de sus tangos sino ir en búsqueda de sus
pensamientos más profundos y desconocidos.
En
junio de 2005, recibió en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña junto
al editor y escritor Arturo Peña Lillo la distinción de "Personalidad
destacada de la Cultura" de la Ciudad de Buenos Aires a instancias del
diputado Milcíades Peña.
|
Norberto
Galasso: "Hoy, para la gran parte del pueblo, el político
es aquel que es un negociante, que hace falsas promesas y que
trata de acomodarse y salvarse él" |
Participación
ciudadana
Una
historia de frustraciones
Según
Galasso el siglo XX es una historia de frustraciones
Esto provoca en la sociedad no sólo resignación ante tanta
decadencia sino una baja participación e interés por encontrar
soluciones.
"Para
mi la historia Argentina, el siglo XX, es una historia de
frustraciones" reflexionó el historiador Galasso e hizo un
análisis de los principales hechos de la historia argentina.
Argumentó que "el radicalismo – que no funcionaba bien como
partido- se frustró y fue derrotado en 1930... Después vino el
fraude de 1932 y el de 1938".
Luego,
señaló que cuando la sociedad vio que había alguien que respondía
a sus reclamos como fue el caso de Juan Domingo Perón, "la
mayoría se encaminó a esto... y cuando éste estaba realizando
cambios importantes se produjo el golpe de 1955 y el Peronismo es
proscrito durante 18 años".
Sostuvo
que los años siguientes fueron años "de una historia de
frustraciones, se frustra Aramburu, se frustra Frondizi, Illia,
Onganía... de ahí que los sectores de la población piensen que los
políticos no sirven para nada".
Y
finalizó destacando que "últimamente, hemos tenido a Raúl
Alfonsín que no pudo cumplir las promesas que hizo, menos aún Carlos
Menem que prometió la revolución productiva, el salariazo y fue
todo lo contrario". En este sentido, consideró que hay "una
expresión paradigmática de incapacidad y de impotencia. Hoy, para la
gran parte del pueblo el político es aquel que es un negociante, que
hace falsas promesas y que trata de acomodarse y salvarse él".
Estos
cambios que se dieron dentro de la sociedad provocaron en la gente dos
actitudes "en algunos resignación frente a tanta decadencia y en
otros, en vez de resignación, hay interés". Explicó que
actualmente la sociedad observa lo que pasa "ve que se producen
cambios en otros países como los triunfos populares en Uruguay,
Brasil, Bolivia, ... se animan y van adquiriendo conciencia de nuevas
cosas, hay una conciencia latinoamericana que no hubo nunca en
Argentina...
Si
uno planteaba esto hace 50 años atrás se decía que estaba para el
manicomio".
|
Entre
sus obras publicadas se encuentran la Vida de A. Jauretche, R. Scalabrini
Ortiz, M. Ugarte, J. J. Hernández Arregui, J. W. Cooke, E. S. Discépolo,
Atahualpa Yupanqui, R. Doll. M. Ortiz Pereyra y José de San Martín.
Asimismo escribió estudios sobre la Historia de la Deuda externa argentina,
la Revolución de Mayo y Mariano Moreno, la "Larga lucha de los
argentinos", "Imperialismo y pensamiento colonial en la
Argentina", "Socialismo y cuestión nacional", "La
izquierda nacional y el FIP", "De Perón a Menem", "De
Martínez de Hoz a Cavallo", "América Latina unidos o
dominados", "¿Qué es el socialismo nacional?",
"Liberación nacional, socialismo y clase trabajadora", "No
lo dejemos ahí", "Dos Argentinas: A. Jauretche-V. Ocampo",
"La búsqueda de la identidad nacional en Borges y Scalabrini
Ortiz", "Borges, ese desconocido", "Felipe Varela y la
lucha por la unión latinoamericana", "Del televisor a la
cacerola", "Conversaciones con el Padre Hernán Benítez",
"Verdades y mentiras sobre Perón y Eva Perón".
¿Tuvo
algún tipo de oposición a la actividad que realiza, teniendo en cuenta que
no alinea con la historia oficial?
No,
simplemente nos han ignorado. En mi caso, por ejemplo, yo he publicado más
de 50 libros, sin embargo, una estudiante de historia me contó que cuando
le dijo al profesor de su facultad que estaba leyendo un libro mío él le
dijo: "los historiadores somos nosotros, usted puede leer lo que
quiera, pero si cuando está enferma va al curandero en lugar del médico,
usted sabrá lo que hace".
Esta
actitud se explica porque en la universidad todos son profesionales y yo no
soy recibido de historia. Soy contador, estudie en la Facultad de Ciencias
Económicas pero me gusta investigar. Investigo la vida de Discépolo, de
Jauretche, de Scalabrini Ortiz, recorro la ciudad y el mundo de la noche del
tango. Para ellos esta forma de investigar está invalidada sólo por no
tener un título habilitante como historiador.
Para
Galasso el Centro Cultural Discépolo es un espacio de autentica radiación
cultural. En estos casi diez años de vida, lo signó de gran contenido
social brindando no sólo cursos de historia sino también otras expresiones
como cursos literarios, un taller de dibujo y pintura, un ciclo de
proyecciones de cine a cargo de Gerardo vallejos que se convirtió en un
curso que duró entre 7 y 9 meses, entre otras actividades.
Sin
embargo, para él de todas estas experiencias lo único que fue quedando
-como una cosa que mantenía un permanente interés- fueron los cursos de
historia. Piensa que es porque la aparición del centro cultural coincidió
con un período donde la sociedad argentina comenzó a repensarse.
¿Qué
están encarando para este 2006?
El
4 de abril, vamos a reiniciar el curso que ya se dictó en el 2004 de
"La otra historia argentina" en el Ateneo y queremos enriquecerlo
con algunas diapositivas. Además, como los años pasan, mi intención es
que los chicos más jóvenes, como Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik,
empiecen a dar cursos.
En
el centro Cultural Santos Discépolo, tenemos pensado realizar charlas los
viernes. No se van a dictar cursos de historia como en otros tiempos, pero
vamos a tomar un tema, por ejemplo los piqueteros, y convocar a hombres de
distintas organizaciones y enfoques de pensamiento para que lo analicen.
Entre las distintas alternativas que estudiamos, está la de presentar algún
libro aunque estamos abiertos a las sugerencias que aporten las personas que
participan.
|